lunes, 26 de octubre de 2009

presente pretérito. contigo.

Una silla de noble madera, cuya superficie parecía tan perfecta y pulida, con esos degradados y curvas de tonos cobrizos, hacían de su presencia un receptivo y amable ambiente.

Colocada ahí, esperando con infinita paciencia su maleficio. Hasta el más ínfimo ruido parecía ser mayor bajo el silencio que la acompañaba cada instante.
Su hermosa sencillez, pronto sería una compleja y amarga danza que no podría reprimirse al destino.

Pero con el largo paso del tiempo, por dentro su pudredumbre fue agravandose. Su corazón carcomido no reprimió su naturaleza, y se mostró por los brazos y espalda...

Olor a putrefacción. Solitaria. Unos largos brazos la empezaron a rodear, brazos inyectados en deseperación, cuyo nombre era la sal de caracoles...: ``Vacío``.
...Por dentro, y por fuera.
Y no llora. Y no grita.

Pero yo sé que no era necesario que reflejase sus sentimientos sobre su consumida y mortífera superficie.
Parecía que llorase, todo un cuerpo pútrido y verde como como la muerte, húmeda estaba.

Ojos ciegos, amorfas manos, lengua cortada, oídos sordos...

Vagos recuerdos, infundidos en melancolía... Yo sé que nunca serás la misma, pero yo te arroparé, yo te arroparé...

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